Lola nos habla de muchas cosas durante las dos horas y media que dura su conferencia (nos sabe a poco).  Nos habla de Occidente, de opresión y discriminación, de la modernidad, de la cultura…

De cómo la modernidad actual ha construido una mirada discriminatoria sobre todo lo diverso. De cómo se han construido los conceptos del “nosotros” y del “ellos”, de cómo ese discurso se ha normalizado desde el poder hasta parecer normal y de cómo esos relatos de odio se terminan colando en la vida cotidiana, afianzándose a la cultura imperante, sustentados y apoyados por una visión etnocéntrica de un sistema capitalista y racista.

Nos habla de la cultura como un árbol, rescatando la analogía que hacia Kalpana Das.

Tres niveles interrelacionados entre sí, que dependen los unos de los otros. Es el nivel de las ramas el que sufre más modificaciones y más rápidamente a lo largo del tiempo. Cada una de las prácticas que encontramos en estas ramas se nutre del nivel mítico y pasa por los filtros de la estructura, adaptándose a la cultura y sociedad imperante.

Nos habla también del Mito del Tiempo y del Mito del Progreso. Del concepto de Tiempo como algo construido bajo el modelo occidental, que pasa de manera lineal, siempre hacia delante, hacia el progreso, hacia la perfección (sin tener en cuenta que en otras muchas culturas estos conceptos tan básicos son completamente diferentes a los nuestros). Progresamos y avanzamos como civilización occidental de la mano del tiempo y siempre hacia algo mejor, considerándonos a nosotros mismos los más avanzados, dejando al resto a la cola, subdesarrollados, inferiores, necesitados de dominación y guía. 

 “En nuestro imaginario, detrás nuestro están los atrasados (por ejemplo algunos países de Latinoamérica), los subdesarrollados (como Haití o ciertos países africanos) y los primitivos (“tribus” que se encuentras en zonas de diversas zonas del mundo). De forma paralela a esta línea estarían los equivocados, los musulmanes. Estos también en diferentes estados de desarrollo siendo los más avanzados países como Qatar y los menos países como Afganistán o Yemen”

La visión de Occidente respecto a todos ellos es que tiene el deber de ayudarlos a progresar hacia un futuro mejor (más similar al nuestro), ya sea interviniendo de manera directa, ayudándolos o protegiéndoles de ellos mismos (como si de niños pequeños se tratara) o reconduciéndolos al buen camino, como es el caso de los musulmanes (diciéndolo de manera diplomática, dejando de ser tan musulmanes y siendo más occidentales, más normales), y si no se consigue, eliminándolos.

Dos horas son pocas para hablar de algo tan complicado como es el sistema imperante y cómo sus cientos de tentáculos influyen de manera directa en nuestra construcción social y en las relaciones y conceptos que tenemos de los demás, de los otros…

A pesar de ello, os dejamos aquí un pdf con un mini resumen de la conferencia de Lola, por si os interesa leer en profundidad sobre el tema. Es de la formación antirumores que ofrece el Ajuntament de Barcelona. Disfrutarlo tanto como hemos disfrutado nosotros de la conferencia de Lola.

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